Antígona
ESPACIO TEATRAL ALDABA
dirección artística y general: IRENE BORGES
estreno para la agrupación: 31 de julio de 2010 - 9pm. sala Adolfo Llauradó
funciones martes, miércoles y jueves de julio -siempre a las 6 pm.
sala Adolfo Llauradó
-Elenco-
Antígona: Alina Molina / Yainerys Quintana
Ismene: Yeney Bejerano / Malena Sandy
Tiresias: Pedro Díaz Ramos
Creón: Carlos Pérez Peña
Eurídice: Sahily Lourdes Moreda / Malena Sandy
Arqueros y Sombras: Yunier Hernández, Fermín jaramillo y Alain Aguerrebere
Músicos: Raúl Rizo Flores, Raicel L. González y Leivi López
Diseño de
Vestuario: Roilan Marrero
Diseño de Escenografía: Irene Borges
Diseño de Luces: Reinier A. Rodríguez
Música Origina:l Raul Rizo Flores, Ismel W. Asea
Raisel Lázaro González
Diseño de Banda Sonora: Irene Borges
Diseño de Maquillaje: Yasemin Torres
Diseño Gráfico: Marieta Fernández Martin
Ilustración: Alain Kleinmann
Edición musical: Alejandro González Labrada
Preparación Física: Manuel Buada
Producción: Mercedes R. Amaya
Asistente de Dirección: Isabel Cristina López
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-fotos: Yasser Expósito- |
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Sinopsis:
Luego del asedio a las siete puertas, Antígona decide enterrar a su
hermano y enfrentarse a la ley que lo prohíbe. Creón, gobernante de la
cuidad, castigará con la muerte a quien dé sepultura al traidor. Ismene se
resiste a seguir a su hermana, mientras que Antígona cava la arena con sus
propias manos. Creón se debate entre el deber y la piedad, apelando a
Eurídice, su fiel esposa y a Tiresias, quien todo lo sabe, aunque no ve.
Antígona propone una mirada desde este tiempo a temas tan acuciantes como
el ejercicio del poder y la defensa de los valores universales por encima
de las leyes escritas.
Surcando el mito
El Espacio Teatral Aldaba decide correr el riesgo de
transitar por un clásico. De la mano de Reinaldo Montero, nos llega la
Antígona que entierra a su hermano, la muchacha rebelde que hace
enloquecer al mundo. Acostumbrado a ver sus historias sobre las tablas el
autor vuelve a la difícil empresa de la reescritura. Entrega por primera
vez a los actores su Creón, su Tiresias, su Ismene; y son suyos, porque
sabe hacerlos nuestros y los hace pisar nuestra misma tierra.
Reinaldo se vale de la hermana del traidor para hacer toda una disertación
sobre el poder y sus complejidades. ¿Qué es la luz? Se pregunta Tiresias y
parece lanzarnos miles de interrogantes que hacen de Antígona la tragedia
más cercana. ¿Cómo vislumbrar a tiempo esa delgada línea que divide el
bien del mal? ¿Qué hacer cuando toda la culpa del mundo recae sobre un
solo hombre, ya sea víctima o verdugo? ¿Por qué no aceptar la duda como
una alternativa, más que como una grieta en el pensamiento? ¿Cómo afrontar
la búsqueda de la decisión correcta? ¿Existe la decisión correcta?
¿Cumplir la ley o hacer justicia?
Hay quien dice que no tomar partido es un partido. Hay quien prefiere
quedarse mirando desde su balcón mientras otros se lanzan a las calles a
defender una idea, a enterrar un muerto, a exigir la verdad. Aquellos, los
del balcón suelen convertirse en sombras, los de la calle suelen
convertirse en bronce. De qué sirven la sombra o el bronce si la multitud
aplastará todo a su paso por la historia.
Cada personaje marca un camino que es surcado por otro ser. Y es
precisamente en ese encuentro de ideas, de obsesiones, de deseos que nace
lo verdaderamente valioso. Sigamos pues a Tiresias en su ceguera y
descubramos el alma de Eurídice o cualquier otra que se esconda de la luz.
O tal vez nos enamoramos de Ismene y ella sola, sin darse cuenta apenas,
nos guía hasta la raíz del tirano. Quedémonos con Antígona y podremos
mirar de cerquita el corazón de Yainerys, de Alina…
Con Antígona asistimos al crecimiento de un grupo, a la búsqueda de una
ruta certera, a la confirmación de hallazgos anteriores, a nuevos
intentos. Los actores que se aúnan para vivir esta experiencia, provienen
de diferentes escuelas, estilos o maneras de entender el teatro. Cada
escena, cada gesto contiene el hálito de la intuición, de la duda, de la
juventud, pero también de las verdades del oficio, de las herencias de los
grandes maestros, de los años y los avatares. Esa mixtura nos enriquece la
mirada, nos adentra en la ficción y nos hace mirar más allá.
Irene Borges nos invita a surcar el camino de su puesta en escena, quizá
compartamos una herencia, una duda, una historia. Quizá, quién sabe,
tengamos una Antígona viviendo en nuestro pecho.
-Isabel Cristina-
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SALUDOS
Ha transcurrido ya un cuarto de siglo desde que
Grecia abrió su Representación Diplomática en la isla de Cuba. Estos
últimos 25 años han sido muy fructíferos para las relaciones entre ambos
países y pueblos. Me considero particularmente feliz de que este
aniversario pueda ser conmemorado a través de la presentación de una pieza
teatral de Reinaldo Montero, laureado escritor cubano, inspirada en la
tradición helénica clásica, una tradición tan querida por los cubanos.
Al agradecer a todos aquellos que han contribuido con esta
obra - ante todo al Espacio Teatral “ALDABA” y a su corazón, Irene Borges,
así como a LAGOA Shipping Company, cuyo generoso apoyo financiero hizo
posible todo este empeño - quisiera expresar que tengo la esperanza de que
futuros eventos culturales de alto nivel le continuarán.
-Pantélis Carcabassis-
Embajador de la República Helénica en Cuba
La Habana, junio de 2010.