Bacantes 

   -Teatro Buendía-

   

 

El Gran Premio  del Festival de Teatro de Camagüey 2002, Bacantes, pudo  ser vista otra vez, en esta ocasión a finales del mes de enero del 2003 en el Teatro Terry de Cienfuegos.

 

En el documento del Jurado de dicho Festival, presidido por la actriz Verónica Lynn, se argumentaron, entre otras consideraciones, que el Gran Premio era otorgado a esta obra "por los valores del trabajo colectivo, la excelente integración de todos los elementos formales y la inserción de la obra en una perspectiva contemporánea".

 

Además, la puesta en escena con dirección artística de Flora Lauten -Directora General de la compañía ganadora-  fue premiada como

foto de Bacantes, cuando fue presentada durante el pasado evento Mayo Teatral que organiza Casa de las Américas.

mejor texto teatral, cuya versión del original fue realizada por  Raquel Carrió, así como también obtuvo el premio a la mejor música, dentro de la categoría de Teatro para Adultos.

 

Teatro Buendía también fue el máximo ganador del anterior Festival de Teatro camagüeyano, en aquella ocasión con Historia de un caba-yo.

 

Bacantes obtuvo también el Premio Villanueva 2001, como una de las mejores puestas en escena estrenadas en Cuba durante ese año.

 

 

 

Bacantes. Sinopsis

La tierra está seca, la tierra está muerta, es el tema recurrente de esta nueva versión de la tragedia de Eurípides. Al comenzar el espectáculo, los personajes se despiden de la Ciudad. Van al destierro. Entre los muros destruidos, Agave, Cadmo y Tiresias evocan la historia de la Ciudad desde los días de su fundación hasta la ruina y el incendio. Vivimos entonces la tiranía de Penteo, los días de la guerra, la rebelión de las mujeres que abandonan el telar y van a la montaña a invocar a Dionisio, Dios del vino y la fertilidad. Poseídas por Dionisio, el Coro de mujeres cantan y danzan alrededor del árbol donde realizan el rito. Cuentan historias de la vieja ciudad: el nacimiento de Dionisio, una historia de amor y la traición de las hermanas de Semele. Son pequeñas representaciones que rescatan las tradiciones del culto agrario.

La llegada de Penteo interrumpe las celebraciones. Pero la Fiesta báquica tiene una convención: el sacrificio de la fiera. Seducido por Dionisio, Penteo se viste de mujer y acude a la montaña para presenciar los ritos. En el furor dionisiaco es despedazado por las Ménades. El fuego devora la Ciudad. Las profecías se han cumplido. Polvo y ceniza sobre los viejos muros. Pero aún entre las ruinas, los personajes evocan las imágenes y cantan a la belleza de la Ciudad perdida.

Estructurada en quince cuadros, la nueva versión propone una lectura contemporánea del clásico centrada en los temas del exilio, las migraciones, los mecanismos del poder, las tradiciones populares y los mitos que nos acompañan desde la antigüedad hasta nuestros días.

                                                                                        Raquel Carrió

-Reparto-

Agave

Antonia Fernández – Sandra Lorenzo

Cadmo

José Antonio Alonso

Tiresias

Carlos Cruz

Dionisio – Licas

Sandor Menéndez

Penteo

Alejandro Alfonzo

Semele

Juana García

Antino

Luis Alberto Alonso

Ino

Yurelis González

Autonea

Indira Valdés

 

Coro de Bacantes   

Ivanesa Cabrera

Dania Aguerreberez

Juana García

Yurelis González

Indira Valdés

Cerril Zaldivar

Dayana Contreras

 

Soldados, Sátiros y Pastores

Luis Alberto Alonso

Sandor Menéndez

Yanel López

 

Músicos

Jomary Hechavarría

Vidal Ricardo La Barca

 

-Equipo de realización-

 

Versión Dramatúrgica

Raquel Carrió – Flora Lauten

Dirección escénica

Flora Lauten

Diseño de escenografía y vestuario

José Miura – Carlos Repilado

Diseño de Luces

Carlos Repilado

Asistente de Dirección

Irene Borges

Selección Musical

Flora Lauten

Sonido

Rommy Sánchez

Maquillaje y peluquería

Pavel Marrero

Técnico de Luces

Nicolás Navas

Jefe de escena

Dania Aguerreberez

Producción

Julio Mainegra

Realización de vestuario y escenografía

Talleres Tecnoescena. Ministerio de Cultura

Realización del dragón

Carlos Sam

-lea un comentario crítico sobre Bacantes, de Roberto Gacio-

    

 Bacantes o la excelencia escénica*

por Pepe Murrieta

*comentario publicado en este mismo Sitio Web, en mayo del 2002, dentro de la jornadas Mayo Teatral de Casa de las Américas.

Sería inaceptable tratar el tema de los más significativos valores del teatro cubano de nuestros días sin hablar de Teatro Buendía. Muchas puestas en escena durante años avalan tal afirmación, y ese es el caso de Bacantes, repuesta como parte de Mayo Teatral.

Agave -la actriz Antonia Fernández- rodeada de bacantes, grupo de mujeres que abandonaban el hogar y vagaban por el desierto entrando en un estado de éxtasis en su devoción al Dios, creyendo poseer poderes ocultos.

Seleccionada entre los cuatro mejores estrenos cubanos del 2001 por la Sección de Crítica de Artes Escénicas de la UNEAC; el Centro Cubano de la Asociación Internacional de Críticos de Teatro, y la Revista Tablas, la tragedia de Eurípides en versión dramática de Raquel Carrió Flora Lauten, y dirección artística de esta última, recientemente pudo ser vista nuevamente  en la sede del Buendía.

El espectáculo está muy cerca de la excelencia escénica, de lo que dan fe, el coherente y hermoso diseño de escenografía y vestuario de José Miura y Carlos Repilado, y de luces de de éste últim;  el ágil  movimiento escénico;  el riguroso y sorprendente trabajo armónico-vocal sustentado en la frecuente intervención del  Coro de Bacantes, y el profesional y mantenido tratamiento actoral -general- al que este grupo nos tiene acostumbrados.

Sobre el texto de la tragedia de Eurípides, la versión parte de una transformación de la estructura narrativa original -fundamentada en el aspecto liberador de la religión dionisíaca, y los peligros que entraña la pérdida del control y la razón- para resaltar los recurrentes temas de conflictos consecuentes con migraciones, recursos del poder, y mitos que han perdurado desde la antigüedad.

Se destacan en en sus actuaciones Antonia Fernández  como Agave, José A. Alonso como Cadmo, Carlos Cruz como Tiresias,

 Sandor Menéndez que hace de Dionisios, y  también Juana García que interpreta a Semele, Alejandro Alfonso a Penteo, Luis Alberto Alonso a Antino, Leandro Sen hace de Lycas - Zeus, Yurelis González interpreta a  Ino  e Indira Valdés a Autonea. Apoyan a los personajes principales  los pastores, sátiros y soldados que una y otra vez entran y salen de escena para subrayar la acción dramática, así como lo logra el uso de la selección musical que hizo la propia Flora Lauten.

Sólo alrededor de sesenta personas tuvimos el privilegio de asistir a esta reposición, dadas las peculiares condiciones de espacio de esta sede teatral, y esto nos hizo reflexionar acerca de si no valdría la pena estudiar -una vez más, pues la llevaron al Instituto Superior de Arte el pasado año- alternativas de exhibición de Bacantes del Buendía, sobre la base de que una puesta en escena de tal magnitud merece ser vista por muchos más amantes del teatro, y podría también prolongar su estancia en cartelera para regocijo y orgullo de las artes escénicas cubanas.

-fotos de Pepe Murrieta-

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