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Foto y diseño de cartel: Manolo Garriga |
Estreno Absoluto: 26 de mayo´06
9º piso del Teatro Nacional de Cuba
(Premio Villanueva: mejor espectáculo estrenado en el 2006, según la Crítica Teatral Cubana)
Elenco
Kárel Darín, un muchacho - Fidel Betancourt
Alejandro Depás, abogado - Fernando Hechavarría
Miguel Depás, su hijo - Caleb Casas
Silvia Depás, su hermana - Yailín Coppola / Laura Ramos
Felipe Alejo, tío de Kárel - Pancho García
Saúl Alter, policía - José Luis Hidalgo
Roberta López, guardaparques - Daysi Sánchez
La Paco, florista - Ulises Peña
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Hace aproximadamente un año, este texto de González Melo inició el ciclo de lecturas dramatizadas que la Casa Editorial Tablas-Alarcos ha venido realizando casi mes tras mes en la sede del Teatro Nacional de Guiñol. Ahora, el ingenio de Carlos Celdrán lo ha convertido en una puesta en escena con muchos aciertos, en la que está acentuada la soledad, desesperación (y desesperanza) de cada personaje del trágico relato. En ambas fotos Fidel Betancourt como el chamaco sin rumbo. A la izquierda le acompaña el destacado actor Fernando Hechavarría, que asume el rol del padre del joven asesinado, pero más que eso, es otra de las variantes de lamentables hombres y mujeres envueltos todos en una tragedia común y cada uno en su particular desgracia cotidiana. A la derecha Caleb Casas como Miguel Depás, un joven habanero que una madrugada pierde la vida tras un juego de ajedrez con un desconocido, en las inmediaciones del Cine Payret, una conocida zona de nuestra capital donde las sorpresas -para los que la frecuentan en estos tiempos en busca de aventuras- pueden ser impactantes. |
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Fidel Betancourt, luego de varios trabajos con Argos Teatro, hace aquí -a juicio de este cronista- su mejor interpretación. Las escenas que comparte con el una vez más asombroso Pancho García (su "tío" enamorado y mal correspondido) son las de mayor fuerza dramática, y tal vez también las más desgarradoras. En la imagen de la derecha Daysi Sánchez como la guardaparques y Fernando Echavarría, conmovedor y creíble, en opinión de este cronista uno de los más ricos y complejos personajes del texto de González Melo. |
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En la función del domingo 25 de junio´06 presenciamos un altísimo nivel de trabajo actoral general, entre ellos Caleb Casas, muy natural y adentrado en su personaje del joven desorientado y anafectivo, cuya falta de comunicación con el padre abogado le hace (también a él) irse a las calles para evadir la realidad del hogar. |
Laura Ramos (que alterna con Yailín Coppola) demostró que no es sólo un deslumbrante rostro. En la noche de estreno que como los más entendidos saben no es la mejor función, la actriz proyectó tristeza interior y otros sentimientos, con atinados recursos actorales, a partir de la contención. |
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José Luis Hidalgo, también frecuente en los elencos de Argos Teatro (imagen de la izquierda) encarna en esta ocasión al sórdido policía, cuyas habituales motivaciones sociales van más allá de su interés por encontrar y capturar al autor del crimen. A la derecha la escena final, en que el abogado de doble vida y el muchacho ambulante con el que quiso inicialmente "jugar", aparecen solos, en una sugerente y desoladora imagen que subraya las particularidades de su relación. El abogado Depás relata tembloroso y sollozante el suicidio de Darín, mientras este "chamaco" se va despojando de ropajes y atuendos, cual ritual que sugiere el abandono de su cuerpo, de su energía física, sentado en una acera, el hábitat al que perteneció y donde se perdió irremediablemente con apenas 21 años. |
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| Al finalizar la primera función, el autor felicita a los intérpretes. Inmediatamente después fue puesto a la venta el libro con el texto teatral, en una edición de la editorial española Ñaque. En la imagen de la derecha, Abel González Melo dedica su obra impresa al gran dramaturgo Abelardo Estorino, que, entre otras muchas personalidades de la escena cubana, asistieron a este estreno mundial. | |
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-Fotorreportaje: Pepe Murrieta- |
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Chamaco forma parte de una trilogía de obras teatrales escritas por el joven y talentoso dramaturgo Abel González Melo, y que lleva por título genérico Fugas de Invierno; así, las piezas integrantes son: Diciembre-Chamaco; Enero-Nevada, y la correspondiente a Febrero que aún no ha sido concluida.
Con Chamaco González Melo ganó la primera edición del Concurso de Dramaturgia de la Embajada de España en Cuba, a finales del 2005. Había sido leída el 25 de abril del mismo año, con dirección artística de Alberto Sarraín, para dar comienzo al ciclo de lecturas dramatizadas de teatro cubano, que la Casa Editorial Tablas-Alarcos viene realizando casi mensualmente en la sede del Teatro Nacional de Guiñol.
Carlos Celdrán, uno de los más reconocidos directores cubanos de la actualidad, luego de haber elegido de manera continua y durante varios años a autores clásicos extranjeros para sus exitosas puestas en escena exhibidas con su grupo Argos Teatro, ha asumido ahora el montaje del texto del cubano teatrólogo, profesor del Instituto Superior de Arte, crítico teatral y Editor de la revista cubana Tablas.
El diseño de vestuario corresponde a Vladimir Cuenca; la escenografía ideada por Alain Ortiz y Carlos Celdrán; la banda sonora del propio Celdrán, mientras la iluminación ha sido concebida por Manolo Garriga.
Desde que decidimos hacer Chamaco de Abel
González Melo no he dejado de oír desde todas partes la sorpresa de que al fin
nos hayamos decidido a montar teatro cubano. Esta sorpresa es justa pero
imprecisa. Nuestros montajes son guiones cubanos, esencialmente procesados por
la experiencia de vivir aquí y trabajar con los intereses más profundos del
espectador cubano de hoy.
El elegir Chamaco ha sido un proceso natural y quizás inevitable en el
camino que hemos seguido en estos 10 años de trabajar con la realidad y el
presente de la vida cubana desde una visión problematizadora y reflexiva. Cuando
no hemos hallado lo que necesitamos en una obra nuestra lo hemos buscado en las
foráneas pero el ajuste final sobre el escenario ha sido siempre inequívoco.
Mientras leía Chamaco lo que me atrajo de golpe fue el no sentir
ninguna diferencia entre el texto y el resto del mejor teatro que se escribe hoy
en cualquier parte del mundo. Chamaco es un texto no solo cubano sino
contemporáneo, escrito con una sensibilidad, un ritmo, una velocidad y una
síntesis completamente contemporáneas. Su visión de la realidad cubana esta
atravesada por una agilidad constructiva y una visualidad que colocan la obra en
una órbita de referencias contemporáneas imprevistas entre nosotros. A la vez,
uno puede rastrear en el tejido de las situaciones, de los temas y sobre todo
del diálogo de la obra las conexiones profundas con el teatro de Piñera o de
Estorino. Estas conexiones o citas de la tradición funcionan como un cable
secreto que potencia y legitima la fábula de Chamaco, esos ecos que nos
recuerdan espacios y zonas de identidad. Aunque lo curioso es lo nuevo, la
visión que envuelve a este ámbito y a estos personajes, lo cinematográfico, lo
enrarecido, lo ágil, lo invisible y lo veloz de la escritura.
Monto Chamaco no sólo porque es cubana y trata directamente la realidad
que me interesa, sino por cómo lo hace, por cómo alcanza a penetrar la realidad
que toca, por cómo desenfoca sus contornos más obvios, más esperados, más
costumbristas, y esencializa una imagen detrás de las situaciones y las
palabras, una imagen que desentraña fragmentos posibles de una Habana inasible y
dolorosa.
El teatro cubano necesita escritores que actualicen y registren las pérdidas, el
paso veloz hacia el olvido de tanta vida minuciosa y oscurecida por los
cenitales de la historia, necesitamos visibilidad hacia dentro, validación de
las pequeñas tormentas diarias que testimonien la vida que ya no se contará
después, necesitamos historias que nos atrapen agónicos y reales ahora, ahora
mismo, sin medias tintas, sin finalidades ni compromisos. Y Chamaco lo
intenta y creo que lo alcanza.
-Carlos Celdrán. Prólogo del libro Chamaco, Editorial Ñaque (Ciudad Real, España) 2006.-
-una crítica de Amado del Pino-
-una crítica de Miguel Gerardo Valdés Pérez-
-Chamaco estrenada en Turquía-