Elementos
idea original, guión y coreografía de Lizt Alfonso
música: Denis Peralta
diseños escenográficos: Erick Grass
estreno mundial: 17 de mayo de 2002 - sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana
funciones también sábado 18 y domingo 19
reposiciones en la sala García Lorca del
Gran Teatro de La Habana del 11 al 14 de febrero de 2010
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-fotos: Pepe Murrieta- |
Lizt Alfonso apuesta por la espectacular hermosura danzaria
Por Roberto Gacio. (especial para esta web. La Habana, mayo de 2002)
Elementos, del Ballet Lizt Alfonso, puede calificarse de fascinante.
La coreografía de toda una noche aborda como su
título lo indica la corporización danzaria de la tierra, el fuego, el agua
y el aire, que junto a un prólogo y un epílogo, conforman un espectáculo que
encierra con rigor un inteligente guión de la propia Lizt.
Fluidez, hermosas composiciones e imágenes, uniformidad y exactitud de las bailarinas, quienes denotan espléndida técnica y vigorosa entrega, atrapan al espectador durante la representación.
La coreógrafa ha contado con un equipo de lujo: los diseños de escenografía, vestuario, luces, programa de mano y cartel de Erick Grass, y la composición musical y arreglos a cargo de Deniss Peralta.
La escenografía, conjunto de telones apoyados por la creativa iluminación, permiten crear las sugerentes atmósferas de los diferentes cuadros. Los colores referidos a los cuatro elementos presiden el diseño; sucede lo mismo con el vestuario de línea moderna y fantasiosa. Un enorme paño de color rojo adquiere diversas y justificadas funciones, en la propia acción danzada.
El Ballet resplandece por el desempeño del coro, eficaz siempre, brillante en cruciales momentos. Las solistas alcanzan altas cotas de virtuosismo, entre ellas se destacan Dania Hernández, Mahyelis Fernández, Yanela Gómez y Adriana Boluf,
El elaborado tejido musical español y cubano de Peralta, está concebido con la variedad, riqueza, refinamiento y suma coherencia en relación al dibujo coreográfico.
La respuesta del público con largos e intensos aplausos y exclamaciones de Bravo! fue el digno colofón a una noche donde el placer de lo estético nos embriagó más de una vez.
El propósito de espectacularidad fundamental radica en el flamenco y el ballet, fusionados con la voluptuosidad de lo nacional, que consiguen cabalmente las esbeltas y cimbreantes bailarinas de Lizt Alfonso.