Ernesto Fundora

Ernesto Fundora nació en La Habana en 1983. Licenciado en Teatrología por el Instituto Superior de Arte de La Habana (ISA) en 2007.

Se desempeña como editor en la Casa Editorial Tablas-Alarcos del Consejo Nacional de las Artes Escénicas y como profesor de Historia del Teatro en la Facultad de Artes Escénicas del ISA.

Ha asesorado el proceso de montaje de varias puestas en escena y ha sido jurado de diversos concursos relacionados con el universo de las artes escénicas.

Ha impartido conferencias en centros culturales de Cuba y del extranjero y ha expuesto sus resultados de investigación en varios eventos científicos nacionales e internacionales y tiene publicados numerosos artículos y ensayos en revistas especializadas.

Obtuvo el Premio de Ensayo en el Concurso de Crítica de las Artes Escénicas «Mario Rodríguez Alemán» 2009.

Es miembro del Grupo de Estudios Helénicos de la Cátedra Académica de Filología y Tradición Clásicas de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana y de la Sección de Crítica e Investigación Teatral de la Asociación de Artistas Escénicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

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 Un teatrólogo muy vinculado a nuestro Centro de Investigaciones

texto y foto: Pepe Murrieta (La Habana, 6 de julio de 2007)

Ernesto Fundora durante la presentación de una parte de su extensa investigación, que utilizó como Defensa de Diploma en el Instituto Superior de Arte de La Habana, en la especialidad de Teatrología. julio de 2007.

Por estos días en que da comienzo el verano, muchos estudiantes de las escuelas de arte de nuestro país en las distintas manifestaciones, presentan sus Defensas de Diploma. La mañana del jueves 5 de julio´07, un grupo de renombrados profesores y especialistas del Instituto Superior de Arte de La Habana (ISA) concedían la más alta calificación a un estudiante de Teatrología; en sus intervenciones clasificaron el texto presentado como excepcional, aconsejaron la publicación del mismo, y fueron abundantes los elogiosos calificativos con que se refirieron al recién graduado.

El joven Ernesto Fundora se vinculó a nuestra institución, por ese entonces ubicada en calle 6, en el barrio capitalino de Miramar, antes de comenzar sus estudios académicos. Personas amigas, su indudable afición por la investigación y su pasión por el arte teatral lo convirtieron en un trabajador más del CNiAE, donde colaboró en diversos proyectos, ávido de relacionarse con profesionales de la escena, de escuchar, aprender y observar. Para nosotros, contrariamente a lo que en ciertos casos semejantes puede ocurrir, lejos de sentirnos invadidos por una diaria presencia extraña, Ernestico bien pronto pasó a ser un miembro más del equipo, pues a su meticulosa responsabilidad y seriedad en las tareas que le eran asignadas, se le sumaban otras agradables cualidades, humanas, personales; me refiero a su inmejorable educación formal, sus cuidadosos trato y modales, buen sentido del humor, sencillez, marcado respeto igual por los investigadores, que por los especialistas, técnicos y el personal administrativo o de servicios, y una innata decencia, rara palabra para su generación, rara y mantenida cualidad que mantenía todo el tiempo, y que aún conserva.  Ernestico nos ayudó, con desinterés y sobrecogedora solidaridad, hasta que llegó el momento en que realizó sus pruebas de ingreso y matriculó su carrera preferida, que le proporcionaría instrucción para convertirse en un investigador, en un crítico, tal vez en un director teatral, o en todo ello.

Por eso no nos sorprendimos ante los resultados, al final de esta mañana de julio en una de las aulas del ISA, cuando Fundora presentó su Trabajo de Diploma bajo el título de La otra Melpómene. Su tutor fue el eminente conocedor del teatro griego, José Alegría. Su oponente, Osvaldo Cano, crítico y profesor del Seminario de Dramaturgia que organiza el CNiAE. El resto del tribunal de evaluación lo integraron Raquel Carrió, el actual Especialista Principal del Dpto. de Teatro de Casa de Las Américas, Jaime Gómez Triana, y el Director de la Casa Editora Tablas-Alarcos, Omar Valiño, quienes después de los diversos pasos metodológicos establecidos, leyeron el Acta del Tribunal, en que comunicaban que concedían al alumno Ernesto Fundora la máxima puntación, con felicitaciones, y la sugerencia de que el trabajo fuera publicado, por su altísimo nivel de calidad.

Instantes antes, como parte del diálogo establecido entre alumno, tutor, oponente e integrantes del tribunal, tampoco nos sorprendió demasiado cuando Raquel Carrió dijo: " Estamos ante un hecho excepcional; no es frecuente que tanto el tutor, como el oponente, como la totalidad de los integrantes del tribunal coincidan en el criterio de que el trabajo presentado aquí por Ernesto Fundora  está marcado por la excelencia. Estamos frente a un caso de un estudiante, un estudioso, un investigador que tiene la vocación por la erudición(...) Yo me he preguntado ¿cómo este muchacho ha encontrado este dato o aquel otro; dónde ha encontrado esta información?(...) En él está también presente un elemento tan necesario como es la pasión por el tema. Su naturaleza intelectual es erudita, pero a la vez desenfadada, como verdaderamente tiene que ser la erudición. Una de los más importantes valores de la investigación que Fundora nos presenta es no perder de vista que si el estudio del pasado es importante, lo debe ser también para poder explicarnos la tradición, el presente, relacionado con la praxis teatral(...)

 

Omar Valiño por su parte expresó: "Como profesor y ahora también como compañero de trabajo de Ernestico en la casa editora Tablas-Alarcos, quiero decir que en él advertí siempre todas las características de un investigador nato, y también de un editor. Me parece un verdadero privilegio que esta escuela cuente con un proyecto de diploma de esta calidad, una investigación que oficialmente  mediante el Acta del Tribunal, hemos aconsejado para su publicación; pero Fundora tiene la tarea, la responsabilidad, de repasar este -llamado por alguien aquí- Expediente Trágico Cubano, y no tengo dudas de que ello muy pronto podrá convertirse en la defensa de un doctorado en Teatrología".
 
En su condición de tutor, el profesor del ISA José Alegría explicó "la solidez conceptual de los planteamientos de Ernesto Fundora, quien con esta investigación -manifestó- aborda novedosas interrelaciones temáticas y revela la necesidad de conceder más importancia a ciertos tópicos, poco usados, cuyo estudio puede revertirse en una más aguda y clara interpretación de nuestra escena nacional".
 
Se encontraban presentes en el acto, Armando Suárez del Villar, Decano de la correspondiente Facultad; numerosos estudiantes, profesores, actores y directores de nuestro teatro, críticos y especialistas relacionados con las artes escénicas, así como familiares y amigos de Ernestico, a quien desde el Centro de Investigaciones le hacemos llegar, otra vez, una vez más, nuestro cariño y admiración.
 

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