El dramaturgo Abelardo Estorino

  nuevo miembro de la Academia Cubana de la Lengua Española

 

por Pepe Murrieta

 

Foto: Pepe Murrieta

Poseedor de los premios nacionales de Literatura y  Teatro, la "palabra" de este ilustre escritor residente en El Vedado habanero y que por suerte para los amantes de la escena está incluido -para siempre y en lugar privilegiado-en la lista de los mejores teatristas cubanos (o teatreros como suelen llamar en otros países)  ha sido valorada y destacada desde hace tiempo por los más entendidos y conocedores del rico idioma español.  Ahora, consecuente con esta exigencia, la Academia Cubana de la Lengua Española que preside Lisandro Otero, ha decidido privilegiarse -y privilegiarnos- al dar asiento, voz y voto en la respetable entidad al autor de Las penas saben nadar, Vagos rumores, Parece blanca, El baile, La dolorosa historia del amor secreto de Don José Jacinto Milanés, Ni un sí ni un no, y otras premiadas y muy aplaudidas (y leídas) joyas literarias concebidas particularmente para ser representadas en las tablas.

 

Estorino es un ágil hombre que con más de 80 años de edad asiste con mucha frecuencia a ver espectáculos teatrales en nuestro país (también es invitado por altas personalidades a estrenos en el extranjeto) y se le encuentra en  abundantes eventos teóricos de reflexión y debate sobre la escena local o universal. Como todos los grandes creadores, no abandona la humildad, su cuidadoso trato interpersonal y su bien logrado sentido del humor. Pocas veces se niega a una entrevista, a ofrecer un dato o  participar como jurado en algún que otro concurso nacional, y también a dar su cuidadosa y sincera valoración sobre un nuevo texto de otro autor, o reconsiderar su opinión al ver la misma obra en escena.

 

Estorino está tan envidiablemente vivo en más de un sentido, como no encuentro otro nombre de su edad e importancia dentro de la escena cubana para citar ahora mismo.

 

Afable en las conversaciones que suele iniciar en eventuales encuentros cotidianos, agudo en sus análisis y criterios, y exigente consigo mismo desde el cuidado personal que proyecta tanto en su presencia física como en sus dictados conceptuales o el tratamiento del idioma, es ahora precisamente "su palabra" quien le  brinda otra alegría en la larga, privilegiada, reconocida y aprovechada vida que sin dudas disfruta minuto a minuto.

 

Estorino es un ser humano que ha ascendido a posiciones cimeras en el ámbito cultural cubano  porque su afán de resistirse a creer que es una celebridad le han hecho conservar la imprescindible energía y vitalidad (¿no es eso eterna juventud?) para que día tras día -a pesar de su línea telefónica quebrada por una tormenta eléctrica o un molesto gripe que trajo del reciente Festival Nacional de Teatro de Camagüey- se levante a trabajar, relacionarse, dudar y creer, como cuando tenía veinte años. Por eso ahora  también está dispuesto como si nada a escalar un nivel  más alto en su trascendental carrera artística, con su avasalladora modestia.

 

El lunes 6 de noviembre de 2006 a las 4:40 de la tarde en la  recientemente  restaurada Iglesia de Paula (al final de La Alameda...) Abelardo Estorino recibió otra alta distinción,  por lo cual los "implicados" en las Artes Escénica Cubanas nos sentimos agradecidos y felices.


-acto de investidura de Estorino-

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