Huevos
original de Ulises Rodríguez Febles
reposiciones en la sede del Teatro Nacional de Guiñol
martes 25 y miércoles 26 de mayo 2010 - 6 pm.
ESTRENO ABSOLUTO: MIÉRCOLES 11 DE MARZO´09
SALA TEATRO ADOLFO LLAURADÓ
funciones a partir del 20 de marzo:
viernes a las 8:30 - sábados a las 8:30 y 11 pm. - domingos a las 5 pm.
reparto:
Oscarito: Rayssel Cruz / Gabriel López
Eugenio: Enrique Estévez / Jorge Enrique Caballero
Pastora: Hedy Villegas /
Margarita: Alianne Portuondo / Sandra Ochoa
Oscar: Jorge Luis Curbelo / Alejandro Milián
Elena: Araina Begué / Yaite Ruiz
Alicia: Claudia López / Sofía Elizarde
Jose: Gabriel López / Jorge L. Curbelo / Alejandro Milián
Emelio: Frank Egusquiiza / Fernando Martín
Mefisto: Diana Hernández
música original y montaje de voces: Jomary Hechevarria
diseños de escenografía e iluminación: Tony Díaz
diseño de banda sonora: Jomary Hechevarria y Tony Díaz
diseño de vestuario: Mailing Álvarez
realización de audiovisuales: Franco Bozzo
diseño gráfico: Santos Toledo
asistentes de dirección: Delita Vázquez y Novales Avilés
PUESTA EN ESCENA Y DIRECCIÓN GENERAL: TONY DÍAZ
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Olor a huevos (notas al programa de manos por Eberto García Abreu) Hoy vamos a encontrarnos con una representación particularmente provocadora. Mefisto Teatro apela a sus fabulaciones, para arrastrar la polémica y los acomodos de la conciencia. Sin estridentes alaridos formales, sin demasiados enmascaramientos y opacidades, los actores centrarán un espectáculo inspirado en un retazo inevitable de nuestra memoria, amenazado en Cuba, ahora mismo, por la indiferencia, el olvido o la ignorancia histórica. Vuelve sobre el escenario la imagen de un ajuste de cuentas impostergable entre los protagonistas de un hecho que los trasciende en su dimensión personal y humana. Los sucesos del Mariel, el éxodo explosivo y sobre todo, los actos de repudio lanzados contra los que de la noche a la mañana se convirtieron en escorias o gusanos de nueva estirpe, constituyen el referente de la historia que arriba hoy al escenario, debida a la escritura pertinente de Ulises Rodríguez Febles. Pero a pesar de la tentadora sugestión que la crisis del Mariel pudiera representar a treinta años de aquellos acontecimientos, Huevos, se aparta de la intencionalidad épica al evocar los sucesos y afronta la realidad actual como el espacio de sus argumentaciones. El autor renuncia al ordenamiento de una Historia devorada en sus fragmentos, en sus angustiosas superposiciones y distancias. La conmoción no ha cesado a pesar de las tres décadas. Los recuerdos no han dejado de ser vivencias superpuestas, confusas, viscerales, tormentosas o aleccionadoras. De esas remembranzas y testimonios se alimenta la memoria individual de los personajes que hoy nos llaman desde la escena; pero también, de ese material voluble e incendiario, se nutre la atolondrada conciencia colectiva que intenta, a veces, sobreponerse al impacto de las ausencias, la diáspora y el exilio recurrente. Oscarito, Eugenio, Oscar, Margarita y la abuela Pastora, encabezan una contienda que supera sus propias voluntades y conciencias. Unos y otros chocan entre rencores, arrepentimientos, motivaciones, dudas, desesperaciones y silencios. Junto a los amigos, familiares, compañeros de trabajo o estudio, ellos llegan al escenario para revisar un trozo de sus existencias, tomando el azar como único soporte de la dinámica cotidiana de sus vidas y como único motivo desencadenante de las contradicciones que ahora reviven. De tan azarosa manera se articulan sus visiones personales y sus intervenciones en el trazado social de la Historia que los contiene. El enfrentamiento entonces no es solo contra el pasado, porque ese ya está vivido. El presente esta aún más urgido de indagaciones y cuestionamientos. El olor a huevos es un perfume que lacera la transparencia de la mirada, que exalta las emociones y en algunos momentos obnubila la conciencia y la capacidad de actuar en una realidad que transcurre ya por otros derroteros. Otras crisis de balseros han sucedido a aquella que parecía ser la última. El exilio y la diáspora han dejado de alimentar las metáforas y los tabúes ideológicos, para acercarse poco a poco y con mayor veracidad al pan nuestro de cada día. En tales circunstancias los personajes son encarnados escénicamente en un ágora en la que han de decirse a sí mismos, mientras superponen sus verdades, miedos o titubeos, sin establecer la revancha simplificadora. En todo caso, los personajes comparten la incertidumbre por el reencuentro, el cual es, también, un hecho historizado por las ficciones teatrales, y antes por la realidad. Por tanto, aparentemente no hay reparaciones de conciencia, no hay cuentas por cobrar. No hay conflictos que resolver directamente, sino contradictorias huellas que zanjar en una situación de máxima tensión emocional. Tony Díaz versiona la fábula originaria con sus entramados visuales y las composiciones musicales de Jomary Echevarría, ubicando genéricamente la acción en una propuesta de fachada melodramática. Sin embargo, he ahí otra notable paradoja, Díaz levanta la puesta en escena con un colectivo de jóvenes artistas para quienes los sucesos narrados son parte de la incógnita histórica. Así, la representación funciona como ámbito de constatación colectiva y personal de la peligrosa fugacidad de la memoria. Olvidar, aún cuando los huevos todavía apesten, puede ser una opción; de hecho, lo ha sido. Sin embargo, Mefisto Teatro apuesta por seguir cuesta arriba, hasta el punto donde las orillas y el horizonte se vean nítidamente, bajo un sol que raje las piedras y haga que el sudor de los hombres y las mujeres sea el olor más cercano y urgente en cualquier tiempo. (La Habana, marzo de 2009) |
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Este texto teatral fue leído por
primera vez en público, a la manera de teatro semi-montado con
dirección artística del propio Tony Díaz, el domingo 30 de enero de
2005 en la sala teatro El Sótano, como parte de las anuales Lecturas
Dramatizadas "Rolando Ferrer" que realiza la Compañía Teatral Rita
Montaner. Desde entonces el director teatral que ahora prepara su
estreno con su compañía Mefisto Teatro se enamoró del texto y lo
imaginó como un musical. Pasados tres años el espectáculo está casi listo para su estreno, y las imágenes de esta página pertenecen a un ensayo realizado el jueves 12 de febrero´09 en uno de los salones de La Casona de Línea. Un repaso, desde la reflexión y el análisis con alto sustento humano, a los sucesos de los años ochenta en la Isla: Mariel y los llamados "actos de repudio" en los que los huevos tuvieron un lamentable, triste y errado protagonismo acompañante. El retorno a Cuba y el reencuentro entre personajes que estuvieron en bandos contrarios, y hasta los que ahora son obligados a recordar que en más de un sentido se dejaron arrastrar por la corriente. |
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| -Fotos y comentarios: Pepe Murrieta- | |
-una crítica de Abel González Melo -