La noche de Eva
original de Yvonne López Arenal

diseño de logo: Sandra Rincón
en colaboración con Teatro en Miami Studio
reestreno: 27 de mayo de 2010
funciones hasta finales de junio
sala Teatro en Miami Studio
-foto: Marío García Joya-
Eva: Yvonne López Arenal
Simone: Miriam Bermúdez
Traducción al inglés: Sergio González
Diseño de escenografía: Eduardo Arrocha
Diseño de luces y fotos: Mario García Joya
Director técnico TEMS: Ernesto García
Banda sonora: Mario García Joya e Ivoone López Arenal
Asesor de vestuario: Julio Villegas
Notas al programa: Rosa Ileana Boudet
Diseño del programa: Sandra Rincón
Asistente de dirección y producción: Carlos Rodríguez
Producción general: Akuara Teatro y Teatro en Miami Studio
Dirección artística y general de Akuara Teatro: Yvonne López Arenal
-Foto: Pepe Murrieta-
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Desde el escenario del
acogedor espacio ubicado en la céntrica Calle 8, que antes tuvo
otros propósitos y mediante el empeño y amor por la escena de Sandra
y Ernesto García se ha convertido en una de las más importantes
sedes teatrales de Miami, fue iniciada la temporada 2010 de
esta pieza que tuvo su estreno absoluto hace casi justo un año
(junio de 2009) en New York, premiada entonces por la Hispanic
Organization of Latin Actors. En el pequeño y confortable local de Teatro en Miami Studio, ya sea por la compañía del mismo nombre o por otras invitadas como en este caso, se hace teatro de arte. Así, las cubanas Miriam Bermúdez e Yvonne López Arenal, integrantes de Akuara Teatro, en circunstancias creativas bien difíciles (ensayos en la vivienda de una de las actrices, producción costeada casi absolutamente por ellas mismas...) han comenzado a presentar la puesta en escena dirigida por la propia autora del texto, quien además actúa. Desde que asistí a uno de los ensayos en casa de Yvonne recordé lo que Vicente Revuelta repite incesantemente en sus pocas comparecencias públicas: en el teatro no puede faltar la poesía. El espectáculo de alrededor de una hora de duración que vi la noche del viernes 28 de mayo de 2010, contiene un intenso halo poético de principio a fin, a partir de su estilo intimista, de su acercamiento al teatro psicologista y de la elitista e imaginativa historia narrada. Si los referentes culturales básicos en que se sustenta la trama (Virgilio Piñera, Jean-Paul Sartre, Carlos Enríquez, Alejo Carpentier, y ellas mismas, Simone de Beauvoir y Eva Fréjaville) pueden resultar importantes en la comunicación con el público, el rico e inteligente diálogo entre estas dos mujeres, expuesto como una suerte de ensoñación, capta el interés y la atención de los espectadores, aún cuando no hubieran leído previamente las notas al programa escritas por la investigadora y crítica Rosa Ileana Boudet, quien realiza imprescindibles acotaciones de naturaleza histórica. El elemento artístico más significativo de la puesta son las actuaciones de Miriam Bermúdez e Yvonne López Arenal. Un excelente manejo de voces va condicionando el consecuente trabajo corporal. El campo visual centrado en sus imágenes es destacado por espejos que las refleja y multiplica desde diversas perspectivas espaciales. Al finalizar la función, en íntimo brindis ofrecido por el equipo creador, algunos renombrados cineastas cubanos presentes coincidieron en destacar cierto aire cinematográfico logrado con el uso de los reflejos. En este sentido, podemos relacionar la eficaz proyección del collage de fotos creado por Mario García Joya. Vitales, concentradas, afinadas al mismo tono como instrumentos musicales, las dos actrices se convierten convincentemente en estos bohemios personajes vinculados con Cuba y su cultura, que transitan -¿desde la muerte?- por el imaginario encuentro. Los comportamientos refinados y la presencia de ademanes aristocráticos se subordinan al mensaje central, que es el manifiesto encanto que "célebres criollos" ejercieron sobre ellas. De esta manera, López Arenal justifica su interés por rememorar lo que pudieran haberse dicho y cuestionado las dos francesas. El grupo de artistas básicamente de origen cubano, encabezados por la autora, actriz y directora Yvonne López Arenal que reside en Miami desde hace varios años, presenta un hermoso relato, a través de una cuidadosa concepción dramatúrgica y un esmerado y coherente tratamiento escénico, avalado por un importante reconocimiento en el círculo cultural hispano de New York. Me han llegado noticias de que una muestra de teatro cubano-americano será realizado en Cuba en los próximos meses; me atrevo a asegurar que el público habanero disfrutaría, comprendería como pocos, y aplaudiría esta puesta en escena. Sobresalientes, insisto, resultan las actuaciones de la pinareña Miriam Bermúdez y la habanera Yvonne López Arenal, así como el minimalista diseño de escenografía de Eduardo Arrocha y la sintética y armoniosa banda sonora creada por Mario García Joya y López Arenal. |
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| Miriam Bermúdez (i en ambas fotos) como Simone, e Ivoone Lópeez Arenal en el rol de Eva. | |
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| -Crónica de Pepe Murrieta. Fotos cortesía de Ernesto García- | |
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Notas al programa de manos, de Rosa Ileana Boudet La noche de Eva, de Yvonne López Arenal, recrea el encuentro imaginario entre dos mujeres y sus personajes íntimos o distantes, amigos o enemigos. Diferentes y parecidas, Simone y Eva se encuentran una «noche» que se vuelve de Eva, como la del pasaje bíblico. Jean–Paul Sartre y Simone de Beauvoir visitan La Habana en dos ocasiones. La primera, del 20 de febrero al 15 de marzo de 1960 y a su regreso de Brasil, del 21 al 28 de octubre del mismo año. Durante su primera estancia, muy documentada, se entrevistan con el Che, Fidel Castro es su anfitrión en la Ciénaga de Zapata, conocen a jóvenes intelectuales –Jaime Sarusky, que les sirve de traductor, Humberto Arenal que los entrevista o Korda que los fotografía– se encuentran con Tennessee Williams y asisten al estreno de La ramera respetuosa, que inaugura la sala Covarrubias del Teatro Nacional. Luego Virgilio Piñera publica su “Diálogo imaginario con Sartre” en Lunes de Revolución, días después del regreso de la pareja a Francia. ¿Quiere adherirse de manera irónica a la repercusión de la visita? Lo más sonado de su “diálogo” es que desacredita Los siervos, su pieza publicada en la revista Ciclón (1955), que los jóvenes desempolvan y leen en la actualidad, pero que a tenor con sus deseos, no aparece en su Teatro completo. Eva Fréjaville llega de Francia en 1939 y al año se casa con Alejo Carpentier, a quien había conocido en París en el ambiente de los surrealistas. Pero se “descasa” en un mes, según cuenta a Enrico Mario Santí que la entrevista, porque se enamora del pintor Carlos Enríquez, que la retrata desnuda y vestida a lo largo de su atormentada relación. El más conocido, pintado en la puerta del baño de la casa–estudio del pintor, El Hurón Azul, en Arroyo Apolo– ha creado el mito de Eva como objeto erótico. Pero la Fréjaville es una estudiosa que publica en 1942, en Ediciones la Verónica, de Manuel Altolaguirre, Marcel Proust desde el trópico y en 1948 escribe Damiano y sus espejos (no localizada), que según Natividad González Freire era “una comedia en tres actos sobre un caso clínico de perturbaciones mentales, eminentemente verbalista y decididamente influida por los personajes desplazados de Cocteau”. Alrededor de esa fecha empieza a colaborar con la revista Prometeo –que dirige Francisco Morín–con artículos y estudios muy rigurosos sobre autores franceses, al tiempo que traduce textos, entre ellos, de su padre, el crítico Gustavo Fréjaville. Sus colaboraciones se mantienen hasta que cesa la revista en 1953. En los cincuenta se habla de sus «tertulias» en su casa del Vedado, casada con el médico Enrique Collado. Carlos Espinosa Domínguez ha recogido el testimonio de Antón Arrufat. En ese período frecuentábamos las tertulias habaneras, otra manifestación de la vida cultural de la ciudad. Recuerdo que con frecuencia Piñera asistía a la de Eva Fréjaville, que recibía en su casa del Vedado. Mujer culta, un poco cursi, de risa estentórea, en otra época fue mujer del pintor y novelista Carlos Enríquez. Algunos otros escritores íbamos también a la casa de «madame Evá», como burlonamente la llamaba Virgilio. Había que oírlo cuando salía de aquellas tertulias, a las que en el fondo despreciaba. Mas en él siempre hubo esa especie de dicotomía: despreciar algo y, a la vez, sentirse atraído por ese algo. Sin duda aquellas visitas y relaciones constituian para él un alimento contradictorio, una experiencia de la que no quería privarse. Julio Rodríguez Luis ha recordado por el contrario a Virgilio satisfecho y divertido declamando en francés los versos de Fedra. Si Mario Santí describe a Eva con ochenta años, como a character, lo que cubanamente se conoce como un personaje, que lo recibe muy pintada, lúcida y vivaz, hay que imaginarla en los años cuarenta en su radiante belleza y madurez. Cuando Sartre y Simone visitan Cuba, Eva todavía está en La Habana, pero es posible no haya estado al tanto, ya que se separa de Collado, hace sus maletas y viaja a Francia y luego a los Estados Unidos donde se establece. En 1992 enseña en Riverside, California, donde muere en 1998. A muchos por desgracia nunca les interesó la escritora y estudiosa, sino la musa, el mito y la chismografía. Simone, en cambio, brilló siempre con luz propia y sus libros y escritos, sobre todo El segundo sexo, han influido poderosamente en el movimiento feminista. Ella recordará La Habana y la revolución como fiesta, alegría y gozo. En 1961, cuando los intelectuales se reúnen en la Biblioteca Nacional y Virgilio se dirige a los asistentes, ya Eva no está en Cuba y Simone y Sartre se han olvidado de la isla. Se acabó la fiesta. Con este material de fondo – muchas veces no incluido ex–profeso en el texto– López Arenal las reúne y hace vivir como caras de una misma, distinta, única y prodigiosa Eva. ___________________________________ El “Diálogo imaginario con Sartre” de Virgilio Piñera aparece en Lunes de Revolución, 21 de marzo (1960): 38-4. La mención a la obra teatral de Eva Fréjaville, en Teatro cubano contemporáneo (1927-1961). La Habana: Ministerio de Relaciones Exteriores, 1961, de Natividad González Freire. Hablan de las tertulias en casa de Eva: Julio Rodríguez Luis. “Recuerdo de Virgilio”. Revista Hispano cubana 18, 2004 y Carlos Espinosa Domínguez en Virgilio Piñera en persona. Miami: Cincinnatti: Término Editorial, 2003. Y la entrevista que la hace por fortuna recircular entre nosotros es de Enrico Mario Santí “ Memoria de la mitomanía” en Linden Lane Magazine, V. XXIX (2005): 14–16. |
-foto: Pepe Murrieta-
| SOBRE EL ESPECTÁCULO |
| La noche de Eva, recrea el
encuentro imaginario entre dos mujeres y sus personajes íntimos o
distantes, amigos o enemigos. Diferentes y parecidas, Simone y Eva
se encuentran una «noche» que se vuelve de Eva, como la del pasaje
bíblico. La puesta tuvo su estrenó absoluto en New York en Junio de
2009 en "Roy Arias Studios & Theatres at The Times Square Arts
Center", representado al "Instituto Cultural René Ariza", en el
marco del "Primer Festival de Teatro Cubano en Un Acto", producido
por "Teatro Retablo". Unos meses después el espectáculo recibió el "Oustanding
Achievement Visiting Production" otorgado por la "Hispanic
Organization of Latin Actors" de New York. En última instancia La
noche de Eva es un juego de simulaciones, es una abstracción de
un encuentro imaginario, un breve instante que pudo ser y no fue. "Simone y Eva atrapadas en un "dulce encierro" se debaten en una reflexión existencial, el "eterno retorno" que las seduce sin piedad. El pasado las obsesiona, un "encuentro imaginario", los hechos filosóficos, psicológicos y artísticos conducen el encuentro y dictarán un punto de partida hacia la nada. El contexto histórico es una referencia, es el boceto de un relato breve que juega con un pasado que pudo ser. La existencia de estás mujeres es real a medias, es sombría y sensual. La obra es una abstracción de una Simone y una Eva, más allá de una caracterización a semejanza, es un juego de simulaciones, un boceto de la levedad de nuestra existencia. Es una alegoría al dilema del ser y del no ser."
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Un teatro con rostro de Eva
publicada en
http://www.contactomagazine.com López Arenal vive actualmente en Miami, donde ha desarrollado numerosos proyectos junto a otros teatristas y a su esposo, el destacado fotógrafo Mario García Joya, director de fotografía de casi un centenar de películas latinoamericanas, entre ellas Fresa y Chocolate, también de Gutiérrez Alea, nominada al Oscar al mejor filme extranjero en 1995. En su obra La Noche de Eva, por la que recibió el premio, López Arenal también se desempeña como actriz junto a su colega Miriam Bermúdez. El galardón de Hola, la propia obra y su visión del teatro hispano en Estados Unidos, dieron lugar a la siguiente plática. JHC.-
¿Qué significa este premio para tí? |
-una crónica de Pepe Murrieta con fotos de Ernesto García-
-notas al programa de manos escritas por Rosa Ileana Boudet-
-entrevista a Ivonne López Arenal-