La verdadera culpa de Juan Clemente Zenea
de Abilio Estévez
ESTUDIO TEATRAL BUENDIA – ALBA
Y
ESCUELA NACIONAL DE ARTE
estreno el 3 de mayo de 2010 - Sótano de Teatro Buendía
-ELENCO-
Poeta: Ariel Pérez
Carcelero: Rubén Araujo
Adah Menken: Rachel Cruz
Padre: Rubén Araujo
Madre: Yoanna Pérez
Juez: Lisandra Batista
Aguacil: Yoanna Pérez
Enmascarado 1: Lisandra Batista
Enmascarado 2: Rachel Cruz
Enriqueta Tabarez: Lisandra Batista
Almas: Yoaana Pérez, Lisandra Batista y Rachel Cruz

-fotos cortesía de Jorge Alba-
Asesoría Dramática: Margarita Milián
Asesoría para la Investigación: Carlos J. Alfonso
Asesoría Vocal y Escénica: Elena Álvarez
Diseño de EscenografÍA: Jorge Alba
Diseño de Vestuario: Mairelis Gonzáles
Realización Plástica: Actores, Jorge Alba y Ognis Cruz
Diseño de Luces: Jorge Alba
Diseño Gráfico (Cartel y Programa): Héctor Fernández
Selección Musical: Jorge Alba
Edición Musical: Eddy Rodríguez
Diseño de Maquillaje: Ognis Cruz
Asistente de Dirección: Damián Riveira
Dramaturgia a partir del original y Dirección artística: Jorge Alba
Dirección General del Teatro Buendía: Flora Lauten
ACERCA DE LA OBRA
Juan Clemente Zenea de Fornaris es uno de los mejores exponentes de la poesía lírica romántica de nuestro siglo XIX. Su figura controversial se aborda en esta obra en la relación de su contexto histórico (social-político-cultural) de manera que se hace necesaria una profunda investigación que abarca figuras como Narciso López, Faccioso, el padre Félix Varela, José de la Luz y Caballero, entre otros; así como también la de Adah Menken, actriz, poeta y pintora norteamericana con quien el poeta se relacionó desde muy joven y que influyera grandemente en la consolidación de la personalidad sensible, culta y refinada de Zenea. Se ha estudiado además los diferentes movimientos políticos del propio siglo cubano: el reformismo, el anexionismo y el independentismo, que llega a su máxima expresión con la figura de José Martí.
NOTAS AL PROGRAMA DE MANOS
No es casual que La verdadera culpa de Juan Clemente Zenea se lleve a escena como tesis de graduación de alumnos de la Escuela Nacional de Arte en el perfil de Actuación, coincida con el estreno del filme sobre José Martí: El ojo del canario de Fernando Pérez; y mucho menos casual que sea dirigida la primera por Jorge Alba el mismo director de En la dicha (Canto a Juana), donde se honra a Juana Borrero como símil de una búsqueda patriótica y lírica de nuestra identidad. El siglo XIX cubano renueva su afán de libertad y sensibilidad exquisita, recurre en su impronta poética hoy con ese hermoso texto de Abilio Estévez.
¿Que podría decir de Zenea? poseía la culpa de los que escribiendo con belleza no pueden pasar desapercibidos, su intensión de hacer algo más para otros sin suficiente claridad trastocó su propio quehacer objetivo. No poseyó el discernimiento político de Martí; pero si, como aquel, su corta edad al ser juzgado. ¡Que extraño debe ser para un joven adolescente convertirse víctima de tan duras acusaciones, de tan áspero juicio! La elección de esta obra fue sin duda algo arriesgado y poco cómodo, parece afirmar lo que dijera Rilke en sus “Cartas a un joven poeta”: “El que algo sea difícil es un motivo más para hacerlo”. El siglo XIX está vibrando… Llama a pensar y a sentir más, a no hacer del arte una vía de enajenación y de perjuicio, a buscar la belleza de nuestra historia.
Se de estos jóvenes que hoy se gradúan que han poseído el don de la humildad y del trabajo paciente. En sus propios cuerpos se nota la rutina laboriosa. Ya antes los vi repasar con ojos verdaderamente escudriñadores la historia, la poesía… el aire de ese otro tiempo que parece haberse introducido en sus cuerpos y en sus espíritus. Intentando revivir a Zenea se crean ellos mismos en el ahora; pero el ahora es un círculo y en ese círculo aún puede uno colocarse una camisa blanca, o rescribir A Fidelia… Lo único que no comparto es el “Estáis muertos”. La poesía es vida, la historia es vida, y se construye con la perpetua vitalidad de los que no pueden morir.
-Margarita Milián-
