Teatro Caribeño

Dirección Artística y General: Eugenio Hernández Espinosa

(pulse sobre el nombre para leer su biografía artística)

contactos por:

elpapi@cubarte.cult.cu

-repertorio de la compañía-

Masigüere (1987)

Emelina Cundeamor (1987)

Alto riesgo (1996)

Lagarto Pisabonito (1997)

Ochún y las cotorras (1999)

Rosa la coímbra

El león y la joya

Tíbor Galarraga (2003)

Quiquiribú Mandinga (2004)

¿Quién engaña a quién? (2005)

Jazz (2006)

Obba Yurú (2006)

Los peces en la red (2007)

El venerable (2009)

 

Alto riesgo. Foto archivo de Teatro Caribeño.

 

 Dos comentarios sobre ALTO RIESGO

 

-Notas al programa de mano-

Los profundos cambios, en todos los órdenes, que son provocados por una auténtica Revolución. Sacan a la superficie, inevitablemente, lo mejor y... lo peor del ser humano. Dentro de esa nueva coyuntura que ha roto de cuajo con el pasado, muchas personas actúan en correspondencia con los valores del presente; algunas, sin embargo, enquistadas en su feroz egoísmo, en detrimento de los demás. Las nuevas relaciones sociales son, por lo tanto, también sumamente complejas, y aunque hayan cambiado las circunstancias, el hombre deberá, siempre, luchar por ser mejor.

 Expresar este universo de acontecimientos, con poder de síntesis sorprendente. Mediante el enfrentamiento de dos únicos personajes: EL y ELLA, representados por las actores Nelson González y Estrella Borbón, fue el riesgo  asumido por Eugenio Hernández Espinosa )La Habana, 1936), autor no sólo  de la pieza, sino director, asimismo, de la puesta en escena.

Los diálogos – a los que el espectador ha de estar muy atento para captarlos en su rica significación -, son elementos claves en la progresión dramática de Alto Riesgo, obra que, en esencia, constituye una mirada crítica, no pesimista, a problemas nuestros, tales como: oportunismo, prostitución, la doble moral, el envilecimiento, la situación de algunas víctimas de “severos acontecimientos coyunturales”.

Al mostrar, como lo hace, algunas de nuestras imperfecciones del presente, pudiera pensarse que Alto Riesgo ha sido escrita nada más que para el público de la Isla. Sin embargo, su discurso tiene proyección universal, por cuanto lo narrado es susceptible de encontrar en cualquier parte del mundo.

Eugenio Hernández Espinosa, apegado en su dramaturgia a las raíces más profundas de la cultura cubana, María Antonia, por ejemplo, conforma en Alto riesgo  una obra recia y muy bien estructurada que, dada la densidad de su conflicto expuesto, llega al público de cualquier latitud.

-Jorge Calderón González-

 


 

-EL RITO COMO REPRESENTACIÓN-

En Alto riesgo (1996), el último estreno de Eugenio Hernández Espinosa, éste mantiene su compromiso y asume el riesgo con confianza de revolucionario. Se atreve con un tema de actualidad pero en el calado humano que lo caracteriza y que lo hace ser el gran dramaturgo que es.

Un exdirigente ha tomado parte activa en un  proceso que ha marcado para siempre la vida de una joven, víctima de una pasada cacería de brujas en la Universidad. Se produce un ajuste de cuentas de esta mujer, que está entrampada, sin embargo, en una nueva peculiar situación que la ha llevado al  status de jinetera.1 El dramaturgo no los juzga, los enfrenta y la situación es  bien difícil y abierta para todos. Aunque el fenómeno no es exclusivo de la mujer negra, si son las negras y las mulatas las que, vista por los turistas como objetos sexuales exóticos, constituyen la mayoría de las que acuden a esa clase sui géneris de prostitución en un momento de profunda crisis económica. El proceso de dolarización ha cambiado valores de vida, el concepto del éxito y hasta el mismo modo de obtenerlo, incluso entre los profesionales (Martín Fernández, Perera Pérez y Díaz Pérez, 1996). A veces no se ha tenido en cuenta el nivel o la orientación que ha ido tomando las aspiraciones personales en ciertos grupos. Pensamos que se deben conformar con lo que queremos y podemos ofrecerles en un momento determinado. No siempre es así. Es una forma de paternalismo.

Alto riesgo nos deja a merced de muchas preguntas abiertas que Hernández Espinosa tiene el valor de asumir. Por otro lado, la imagen de la mujer negra y su autopercepción han cambiado en un tiempo muy breve, cuando en muchos casos estaba en lo último de la escala social. Las de más suerte tienen acceso al dinero, viajes y, en algunos casos, matrimonios ventajosos que son celebrados aun por la familia (Elizalde,1995). Algunos especialistas con una visión optimista al respecto, piensan que, pasada la crisis, estas jineteras volverán ala vida de antes. Otros opinan que la prostitución convencional que fue eliminada total y realmente en los 60, no es comparable a ésta de ahora que según ellos debemos dejar a la “elección personal”.

 El tiempo dirá la última palabra. De todos modos, Eugenio Hernández Espinosa en  Alto riesgo nos ofrece uno de los textos más valientes y profundos de los últimos años.

 Como hemos visto, el tratamiento de lo histórico y lo popular vienen a completar esa imagen del negro en el teatro cubano contemporáneo que sería limitada y reduccionista si se quedaría sólo en el estudio de lo ritual.-

Inés María Martiatu

La Habana 1998.


 

(1)Prostituta surgida en una situación coyuntural. A veces no se reconoce como tal. No está sola ni rechazada por la familia o la sociedad como otras prostitutas. Casi siempre es vista como una luchadora, una triunfadora.  -regresar al texto-

 


La Compañía TEATRO CARIBEÑO fue  fundada por el dramaturgo y director teatral Eugenio Hernández Espinosa el 28 de mayo del 1990.  Se ha caracterizado en sus montajes por la búsqueda constante de un teatro inspirado en la vida popular y en las tradiciones de la cultura sincrética cubana, especialmente la de origen yorubá, que se manifiesta  en ese complejo mágico religioso que es la santería cubana, síntesis del culto a los orishas yorubá con el catolicismo popular.


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