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Gloria Parrado en el recuerdo |
Algunos de sus integrantes que trabajaron directamente con ella advierten y manifiestan cotidianamente su influencia.
Nuestra institución ha retomado los propósitos del ya antológico Seminario de Dramaturgia que en la década del 60 auspiciara el Teatro Nacional de Cuba y del cual fueron resultado algunas de las más importantes voces de la dramaturgia nacional contemporánea.
Al concluir la primera edición de la segunda etapa de nuestro Seminario que durante 8 meses ha contribuido a formar nuevos dramaturgos cubanos, nos pareció la mejor ocasión para rendir homenaje a Gloria Parrado, dramaturga, profesora, y estudiosa del teatro cubano.
Es nuestra intención que con este modesto documento ayudemos a divulgar su nombre, su obra y su vida dedicada a nuestra escena.
RESEÑA BIOGRÁFICA
1927: Nace en Cascorro, Camagüey, el 17 de enero, Gloria María Parrado Cruz. Hija de familia obrero-campesina, no tiene oportunidad de recibir instrucción en su infancia, de manera que, excepto una primaria muy elemental, es casi analfabeta hasta su adolescencia.
1937: Se inicia como estrella en la Corte Suprema de Camagüey, cantando en teatros, emisoras radiales, etc.
1940: Al quedar huérfana y sin hogar decide trasladarse a La Habana, donde tiene que trabajar como doméstica para mantenerse. Hace sus pininos en la literatura y escribe su primer poema.
1941: Con una escolaridad de segundo grado, estudia en la Escuela "Los Apóstoles"en un curso nocturno para adultos. Participa en una competencia de Historia de Cuba por el 5to. Grado y obtiene el tercer lugar; este triunfo escolar la estimula y se dedica por entero a su superación.
1942-1946: Con gran esfuerzo y tesón logra ingresar en la Escuela de
Comercio de La Habana y obtiene el título de Contador.
1944: Comienza a trabajar en Contabilidad por cuenta propia y abre una Consultoría, la que mantiene hasta 1961.
1946: Contrae matrimonio, de cuya unión nace su única hija Aries.
1951: Simpatizante del Partido Ortodoxo, participa en los actos de calle y mítines hasta la muerte de Chibás y por la situación político-económica imperante se traslada con su familia a Estados Unidos.
1952: Regresa a Cuba para resolver cuestiones de visado y al efectuarse el golpe de estado de Batista, decide quedarse en el país.
1953: Comienza a escribir sus primeros cuentos, poemas y piezas de teatro, algunos de ellos publicados.
Hace contacto con la Juventud Comunista del Partido Socialista Popular a través de la Sociedad Nuestro Tiempo, en la que participa en seminarios y círculos de estudios teatrales y políticos y establece relaciones con diversos compañeros como Raquel y Vicente Revuelta.
1954: Escribe su novela Renato.
1954-1955: Conoce a Juan Manuel Márquez y por él se vincula al Movimiento 26 de Julio; comienza a trabajar para la insurrección y colabora en todas las actividades que se le encomiendan hasta el triunfo de la Revolución.
1957: Inicia estudios de actuación con Vicente Revuelta.
1958: Se estrena en la Sociedad El Lyceum su pieza Juicio de Aníbal. Actúa en la obra Los pájaros de luna, estrenada en la Sala Teatro Arlequín y dirigida por Adolfo de Luis.
1959: La Escuela de Arte Dramático de Teatro Estudio estrena su obra La espera.
Al triunfo de la Revolución trabaja de forma voluntaria en Recuperación de Valores, prestando sus servicios como contadora.
1960: Comienza a trabajar como Responsable de Cultura en el Municipio de Guanabacoa. Se celebra en Camagüey el Primer Encuentro de Escritores y Artistas "Rolando T. Escardó" y allí se estrena su obra La brújula.
1961: Labora como contadora
en el Teatro Nacional y confecciona los presupuestos para la creación del
Consejo Nacional de Cultura. Es fundadora de los CDR y la FMC y trabaja
activamente en estas organizaciones. Su pieza Arriba, arriba se estrena
en la Sala Arlequín bajo la dirección de David Camps. La Casa de las Américas
publica La paz en el sombrero que resultó mención en la categoría de
teatro, del Premio que auspicia esa institución.
1962: Publica cuentos y artículos en el periódico Revolución. Toma cursos sobre dirección teatral y actuación.
1963-1967: Asesora a los Grupos de Teatro "Rita Montaner" y Conjunto Dramático Nacional y ocupa el frente de Investigación, atendiendo los Talleres de Dramaturgia.
1966: Confecciona el guión cinematográfico de Papeles son papeles.
1967: Estreno de Bembeta y Santa Rita por un grupo de instructores de arte.
1968: El Grupo Jorge Anckermann estrena en el Teatro Martí su pieza La persiana.
1968-1969: Asesoría, dramaturgia e investigaciones con el Grupo Conjunto Dramático de Oriente, en Baracoa y Santiago de Cuba. Imparte Talleres de actuación y Seminario sobre el método de Grotowsky. Imparte cursos de superación en el ICRT en Ciudad de la Habana.
1971: Designada Responsable Nacional de Divulgación de la Dirección de Teatro y Danza y Asesora en la Comisión de Selección de Repertorio.
1972: Colabora en el
MINFAR montando obras con las distintas unidades militares durante seis años.
1973: Se estrena La paz en el sombrero por el Grupo "Víctor Jara" del MINFAR.
1976: Con la creación del Ministerio de Cultura dedica todo su tiempo a las labores del organismo. Es Orientadora Nacional de Dramaturgia en Capacitación Nacional. Imparte superación a los monitores de Instructores de Arte a nivel nacional. Asesora del Departamento Metodológico de Aficionados de Casas de Cultura.
1981: Viaja a Bulgaria representando a la UNEAC en el Festival de Obras Dramáticas que se celebra en Tárnova, Bulgaria, al que asiste como ponente. Durante estos años trabaja como miembro del Equipo de Investigación Teatral y es designada para integrar la Comisión Nacional de Evaluación de Asesores Teatrales. Realiza un trabajo intensivo tanto impartiendo Seminarios de Dramaturgia en las distintas provincias como asesorando montajes y como miembro de jurados de distintos concursos y festivales provinciales y nacionales. Mantiene una estrecha colaboración con el MINFAR, ICRT e ICAIC .
1984: En Julio le es otorgada por el Centro "Juan Marinello" la categoría de Investigador Titular.
1987: Fallece en La Habana dejando una obra dramatúrgica, investigativa y pedagógica de significativa importancia dentro del quehacer teatral cubano de la segunda mitad del siglo XX.
(fuente consultada: Bibliografía Cubana. Índice Acumulativo 1987. La Habana, Biblioteca Nacional "José Martí", 1988,)
DISTINCIONES RECIBIDAS
Medalla "Raúl Gómez García"
Medalla 25 Años del Movimiento Aficionado
Medalla 30 Aniversario del Grupo Teatro Estudio
Medalla 28 de Septiembre (CDR)
Distinción Biblioteca Nacional "José Martí"
VALORACIONES SOBRE GLORIA PARRADO
Ignacio Gutiérrez. Mis primeros pasos por el análisis dramático:
Esos, fueron de la mano de Gloria Parrado. Yo trabajaba como asistente de dirección con Rebeca Morales, en una reposición que se hizo de El lindo ruiseñor para el teatro Auditórium. Rebeca era una fiel estudiante de la dramaturgia alemana y quiso que yo participara en las reuniones que se daban en casa de Cuqui Ponce de León, donde un grupo de teatristas encabezados por La Parrado, discutían sobre dramaturgia – una mala palabra para muchos de los directores de aquel momento .
Pienso que, como al hablar de la formación de dramaturgos cubanos no podemos prescindir de Osvaldo Dragún, tampoco, al escribir sobre los inicios del análisis dramatúrgico en Cuba podemos olvidar a Gloria Parrado: sus enriquecedoras clases y sus sabios consejos.
Nancy Benítez. Lo que nunca te dije, Gloria:
El inicio de mi vida laboral está muy vinculado a
Gloria Parrado. Yo acababa de graduarme en Licenciatura en Historia del Arte
y comenzaba a trabajar en el área de investigación del Departamento de
Organización y Desarrollo de la Dirección de Teatro del Ministerio de
Cultura. Allí tuve la suerte de contar con el apoyo de esta persona, una de
las más maravillosas que he conocido por su sensibilidad, paciencia, capacidad
de trabajo, entusiasmo y por su amistad.
En la década del ochenta, mi colega Roberto Gacio y yo conformamos un equipo de trabajo junto a ella. Fue una etapa de un significado especial, por lo definitoria, enriquecedora y porque formó en mí una ética y disciplina laboral.
En Gloria vi a la teatrista que encerraba en sí un gran dominio de teoría y práctica, con un notable aval de experiencia artística y vasta cultura, a la profesional desinteresada que me ayudó a tener otra perspectiva del teatro, que me propuso participar en sus talleres, trabajar directamente con sus alumnos, observar los procesos de montaje de las obras. A la compañera incansable, exigente, segura; que vencía con pasión y confianza cada meta que se proponía, a la persona justa y honesta que me enseñó a conocer y amar el teatro. Por tus enseñanzas y por haberte conocido, gracias Gloria.
Roberto Gacio. Gloria siempre en mi recuerdo:
De Gloria Parrado sólo puedo hablar elogiosamente. Su nombre me era familiar desde que en 1961 estrenara La Brújula. La conocía también de vista. Mi acercamiento a ella ocurre cuando en 1976 se crea el Equipo de Investigación de la Dirección de Teatro. Fuimos sus fundadores: Gloria, José Ernesto Pérez y quien escribe. Con posterioridad se sumaron Orlando Nodal, Jorge Antonio González y la joven recién graduada Nancy Benítez, hoy directora de este Centro. Nos atendía en nuestros planteamientos el Departamento de Desarrollo dirigido por la Dra. Haydee Salas. Gloria era la coordinadora de las labores del Equipo, nos reuníamos varias veces por semana para la confección de proyectos tales como:
1. Repertorio Histórico de los colectivos teatrales (en su primera versión), incluía la información para la posible creación de un museo de las artes escénicas.
2. Rescate de investigaciones desconocidas sobre el teatro y sus hacedores en el país. (a esto le llamamos Bojeo Teatral).
3. Fichero teatral como parte del Fichero Cultural.
Con Gloria aprendí los primeros pasos certeros de la investigación, la ética y algunas tácticas y estrategias para asumir esta delicada y exigente labor. Me decía: "No asegures lo que sólo es una intuición, antes compruébalo hasta la saciedad". Sus observaciones sobre las tareas específicas, los contextos en las que ocurrían los hechos, las identidades de los grupos, de las personas, arrojaban luz sobre los resultados que íbamos teniendo. Esas iluminaciones sustentadas por su inteligencia y rigor intelectual resultaban extraordinariamente agudas.
Con ella participé activamente en el Contingente Cultural Juan Marinello, del cual era su coordinadora en Centro Habana. Desarrollamos innumerables tareas de trabajo cultural voluntario. El incansable ritmo de Gloria, quien exprimía al tiempo mucho más de su posible jugo, la hacía impartir cursos de análisis dramático a instructores, directores profesionales de los medios y del teatro y analistas de televisión. Sus clases y conferencias fueron paradigmáticas, aún se recuerdan en casi todas las provincias del país. Escribía narrativa, testimonios históricos sobre la clandestinidad y un libro de dramaturgia para la puesta en escena. Colaboré con ella como asistente de dirección en un grupo comunitario de Centro Habana.
Su carácter enérgico, vibrante y hasta colérico, aunque permeado de ternura dimanaba del sentido justo de las acciones y el pensamiento. Por la época en que trabajamos juntos se graduó como socióloga, además obtuvo la categoría de Investigador Titular. Colaboraba en la elaboración de guiones para el cine pero nunca abandono la escritura de su propia obra dramática.
Con ella perdimos un vívido ejemplo de mujer trabajadora revolucionaria, entregada totalmente a la creación artística y cultural pero además participante en cuanta obra de beneficio social fuera necesaria. Con ella perdí a una pedagoga insustituible, una amiga o una hermana mayor, cuyos consejos y enseñanzas inolvidables vienen a mi mente con frecuencia asociados a reflexiones necesarias sobre la labor profesional y la vida en sus vaivenes tanto infelices como agradables
Ramiro Herrero. Conocí a una mujer que respiraba teatro:
Hace ya algunos años, conocimos una mujer que respiraba
teatro de pie a cabeza. De ella aprendimos muchas cosas, pero sobre todo amar al
teatro. A cualquier empresa, por muy difícil que fuera, se entregaba con todas
sus energías. Recuerdo como las ideas brechtianas llegaron a nosotros a través
de ella. Después siguieron las ideas grotowskianas y todo el teatro de creación
colectiva americano. Siempre la vimos estar con lo nuevo, sobre todo con aquel
teatro que buscaba una comunicación plena con el espectador. Una vez nos dijo
que el teatro era una relación dialéctica entre los actores y el público a nivel
de convención. Entre todas las definiciones sobre teatro ésta fue la que nunca
olvidé. Para ella también el teatro era un acto de vida, no sólo porque se
viviera del teatro, sino porque se moría por él, como ella lo hizo. De ella
aprendimos que la dramaturgia era algo diferente a lo que se conocía hasta
entonces. Tratar de dar respuesta a la disposición de los elementos de la fábula
en el espacio textual y escénico, y a su temporalidad. Porque para ella la
dramaturgia abarca texto y realización escénica. En ella se involucran: el
discurso artístico, la actuación, el montaje, el espacio y la historia que se
cuenta. El propósito es que el grupo de teatro detecte los materiales y
documentos que tienen que ver con el texto, el autor y la escena, extraer sus
significaciones, interpretarlas y formular el discurso artístico en la dirección
que el grupo lo establezca. En última instancia, la dramaturgia buscará
alternativas estéticas e ideológicas que el colectivo artístico se proponga.
Recuerdo el primer párrafo de algo que escribió: "Ante todo, el acercamiento a un texto u obra teatral para su puesta en escena, implica, tanto para el director como para el actor, el desbrozamiento de una serie de etapas previas, sin las cuales es imposible tomar conocimiento alguno del fenómeno que será abordado, es por ello que se hace indispensable establecer algunas categorías propias del teatro, y, otras, que al entrar en el contexto de este hecho artístico adquieren nuevas dimensiones y significados".
Pero también recuerdo cuando expuso la existencia del método cubano de análisis dramatúrgico y su aplicación, los pasos metodológicos y cómo el mismo contribuía a incentivar la creatividad de los actores y el director escénico.
Ella nos dejó muchas ideas sobre el teatro.
Gracias, Gloria. Nunca te olvidaremos
Rogelio Meneses. Gracias por tus enseñanzas:
Conocí a Gloria Parrado en el año 1964, en el Conjunto Dramático de Camagüey. Ella viajaba a provincias frecuentemente impartiendo talleres y seminarios sobre Análisis Dramático. Todo este tiempo de contacto en Camagüey entre ella y yo duró hasta 1967, Nos veíamos tres o cuatro veces en el año. Por ella conocimos el desarrollo del trabajo del movimiento teatral de vanguardia de Europa, América Latina y cómo repercutía éste en los grupos de la Capital, o sea, en La Habana. Se convirtió en un vocero de información del teatro de vanguardia para los grupos de teatro en las provincias.
Pedro Castro y yo somos genuina representación del producto de sus enseñazas. Pedro, para entonces ya director consagrado. A mi me indujo a la dirección. Bueno, casi me obligó a dirigir. Sabía sacarle lascas a las posibilidades que proyectaba cada uno de sus alumnos. Recuerdo su presencia constante e infatigable, a pesar de haber sido una mujer asmática, no escatimaba tiempo cuando se trataba de la actividad teatral, a la que dedicó su vida. Su enfermedad quedaba a un lado sin darle mucha importancia. Nos estimulaba a la entrega incondicional del estudio y la investigación sobre el teatro.
Simpática, alegre pero profunda en su actuar, su agudeza para percibir lo poco común era extrema. Proyectaba una fuerza de espíritu tal que no permitía el descanso a sus seguidores. Mi maestra y amiga personal. Nunca nos abandonó. Con aquella humildad que la caracterizaba, siempre estuvo al tanto del trabajo que teníamos entre manos, ya hubiera sido como actor o como director.
Nos volvimos a reunir en el Conjunto Dramático de Oriente, en 1968, en Santiago de Cuba. Había viajado con el mismo propósito que tuvo en Camagüey, (Seminarios, Talleres, Conferencias). En el Conjunto Dramático de Oriente nos habíamos propuesto hacer una investigación en la zona de la ciudad de Baracoa. Trabajábamos temas sobre los cuentos de Onelio Jorge Cardoso. Pues allá se fue junto a nosotros, sin importarle las condiciones que se presentaran en el lugar durante la permanencia y el tiempo de trabajo. Con su asma, con su sabiduría, con aquel desenfado sencillo que la caracterizaba como guía. Fue allí donde comenzó a aplicarnos los conocimientos sobre el sistema grotowskiano. El producto del entrenamiento aplicado a la investigación concluyó y regresamos a Santiago donde continuó el taller de entrenamiento en el sistema. Muchos meses de trabajo. Todo el grupo se sumó por lo interesante y novedoso que resultaba. No importaban las horas dedicadas ni para los integrantes que conformaban el taller, ni mucho menos para Gloria. El esfuerzo fue gratificado. El momento llegó, arrojó como resultado la puesta en escena Los Cuenteros y con aquel placer que caracterizaba su sonrisa dijo:
"Con el grupo de Santiago de Cuba, Conjunto Dramático de Oriente, he visto el verdadero resultado de la aplicación en los talleres de trabajo grotowskiano, por acometer el trabajo actoral partiendo de sus propias raíces. Por la defensa incondicional de la identidad propia del grupo teatral santiaguero".
Carlos Padrón. De Gloria Parrado:
Mujer que irradiaba una extraña luz, recuerdo especialmente la intensidad de su accionar y la profunda pasión que ponía en todo.
Incansable, lo dio todo por el teatro cubano. Era mucho espíritu y fuerza para un organismo débil, que no la acompañó. Mujeres como Gloria dejan una huella indeleble.
Augusto Blanca. Por tu pequeño ejército:
Conocí a Gloria a finales de la década del 60 en Santiago de Cuba, en el Conjunto Dramático de Oriente, cuando yo insistía en ser escenógrafo y mis primeras canciones raras comenzaban a nacer... enseguida me reclutó a su pequeño ejército y me convirtió en su trovador de infantería, su Don Juan de los Palotes y poco a poco me fue abriendo los ojos y las entendederas.
Me trajo a La Habana y me hizo conocer lo delicioso que es el café frío y en su pequeño apartamento de la calle San Lázaro me enfrentó a trovadores tan raros como yo. Allí conocí a Vicente Feliú (mi amigo), Carlos Gómez, Belinda Romeu... a teatristas como Vicente Revuelta, José Milián... a poetas, a pintores, en fin, a seres humanos exquisitos.
A ella le debo esta manía de teatrero que no logro (ni quiero) desterrar de mí. Me enseñó mucho, mucho, mucho, pero sobre todo, por encima de todo nos enseñó a Rosy y a mi, que toda la dicha del mundo puede caber en contemplar el destello de una estrella allá en la lejana Baracoa
Grisell Franco. Por estar siempre Gloria:
Mi primer encuentro con ella aún está fresco. Mi grupo, el Guiñol de Oriente se encontraba de vacaciones, compartía el tiempo libre con el Conjunto Dramático de Oriente. Agosto de 1968. Esa tarde estaba sentada en un rincón del patio de la Sala Van Troi, sede del Conjunto Dramático de Oriente. Hacía ejercicios de respiración. Pasaba por una crisis de asma violenta y se me acerca aquella mujer de pelos rubios y cortos con una sonrisa suave, frota mi espalda y conversa despacio. Sin identificarnos me comenta: "...Yo también soy asmática. Tú y yo somos en la vida víctimas de esta agresiva enfermedad..." Después supe, por los compañeros del grupo, que se trataba de Gloria Parrado, la profesora del Seminario sobre el método Grotowski.
El grupo acababa de regresar de Baracoa y se trabajaba el montaje de Los Cuenteros, con ellos, también Gloria. De pronto me convirtió en su asistente, me cubrió con su manto misterioso enredándome en su magia de la que ya no pude salir y en la que hasta hoy, aún me descubro por momentos. Me obligaba a oír en silencio y anotar todo lo que podían mis manos mientras ella hablaba sobre el teatro, el análisis dramático y la dramaturgia en sí durante los ensayos, a estudiar, a respirar profundo para disfrutar del cansancio del trabajo y a robarle espacios al tiempo, sobreponerme al dolor. Prefería aplicar el Seminario y los entrenamientos en sesiones nocturnas hasta las tantas de las madrugadas, solía decir que en las noches se intensificaba la magia para crear. ¿De dónde sacaba luz que alcanzaba para todos? Mujer segura, exigente, sacrificada por su quehacer, con una frescura inagotable y una energía interna que sólo ella transmitía a quienes la rodeaban, a su pequeño ejército, como bien recuerda Augusto.
Ya en La Habana, los encuentros se nos hicieron más frecuentes. Siempre la misma sonrisa; sin faltar las exigencias. Aprendí a su lado, buena parte de lo que guardo como primeros conocimientos sobre cómo, por qué y para qué se hace el teatro, no olvido en ella esa mezcla de pasión y conocimientos desbordados de amor y dulzura regidos por una exigencia extrema. Compartió mi poesía, disfrutó mis locuras y me mostró las suyas. En ella encontré, a los dieciocho años, la mano guiadora que me preparó para afrontar la vida como mujer y como teatrista; a la maestra por excelencia, a la amiga incondicional y sobre todo aprendí a no dejar de ser yo, a no hacer concesiones y como le prometí: no perdí mis sueños. Como quería, aún mantengo firmes los cordeles de mi papalote.
Pedro Castro. Un lugar común para Gloria Parrado:
Encerrar en unos párrafos la impresión, el
recuerdo o su influencia en mi de Gloria es como ponerle jaula a su
alegría y sonora sonrisa. Pretender cerrar sus ojos siempre insomnes (dormía con
los ojos abiertos), poner en un esquema su inteligencia, conocimientos, agudeza
para descubrir lo insólito, su exigencia para con ella y los suyos (sus alumnos
– cómplices – familia) que llegaba a la impiedad. Su constante alerta a la
desidia, al culto de la ignorancia y la mediocridad. Su ojo de águila para
penetrar las almas más allá del paisaje y el horizonte, más allá de las
fronteras –las que se inventan- porque para ella no había límites. Siempre fue
una copa desbordada, rota, y que compartía con todos.
Su constancia, fidelidad, su torrente amoroso, devastador, preso en una presa incontenible que abastecía a todo sediento – de conocimiento, de amor, de intelligencia- Su complicidad, su misterio, más allá de su y la razón nuestra de cada día. Su eterno riesgo para ,lo que creía y defendía, luchadora clandestina, su compromiso con su ideología, siempre cuestionando la realidad viva, presintiendo los puntos de giro, descubriéndolos a golpe de vista, su fraternidad con sus compañeros de lucha, su dejación a ser reconocida. ¡Todavía se lo debemos!
Su gran magisterio esparcido por todos los confines nacionales, su trabajo como dramatista, su pedagogía humana, exquisita, conmovedora, su obra como pedagoga especialista, su libro de técnica dramatúrgica que revisaba y enmendaba constantemente: su edición... ¡¡Todavía se lo debemos!!
Su Cascorro, donde se desarrolla su pieza La Brújula: En ella se erige una estatua al personaje de esa extraña marquesa que logró transformar lo imposible: ¡Todavía se la debemos!
Su magia... lo incognoscible de todo su espíritu que me ató a ella, que cuando me tiró de esta unión, corrí hacia su encuentro y ya agónica mejoró; pues me estaba esperando (así me dijo) y reanimada, sacando fuerza de no se donde, volvió a reír e hicimos fuera , en un restaurante búlgaro recién inaugurado, una frustrada comida lezamiana... El regreso a su casa, la crisis de madrugada y su último bocadillo: "¡Ahora sí Pedro, ésta es la última!..."
Alucinó en su agonía, veía la muerte como rondaba... y se fue no se para dónde. La presiento constantemente. No me erizo con esa costumbre Yoruba o sincrética. Es un cosquilleo alegre. Como siempre viaja y va a donde esté. Como el susto de aparecerse en Baracoa para descubrir exactamente lo real maravilloso.
Confieso extrañar su alegría, su juventud, su coraje, su pasión, su atrevimiento, rigor, retos, su solidaridad y complicidad, su exigencia, su justeza, su sencillez, su obstinación, su misterio, su éxtasis, su amor. Todo eso nos hace falta... y con su sonrisa de cascabeles, ese estallar entre fuegos fatuos con fuegos artificiales y lo insoslayable de su razón – sin razón: ¡Nos está esperando!
Folleto elaborado por nuestro Centro; distribuido a los asistentes al Homenaje de Recordación a Gloria Parrado, durante la clausura del Seminario de Dramaturgia 2001-2001, en la sede de nuestra institución, el jueves 20 de junio del 2002 a las 3 de la tarde.
Búsqueda de datos y mecacopia: Grisel Franco.
Fotos: cortesía de Aries Morales Parrado.