La caja de los juguetes
dirección artística y general: Rubén Darío Salazar
funciones en la sede del Teatro Nacional de Guiñol
sábado 26 y domingo 27 de marzo´05 en horarios habituales
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| Cartel del espectáculo La caja de los jueguetes (cortesía de la agrupación) |
Ballet para muñecos y actores de Claude Debussy en versión dramatúrgica de Norge Espinosa (sobre la adaptación de Carucha Camejo) y diseños de Zenén Calero. Sombras, luz negra, varillas, guante y otras técnicas de animación, se unen a la danza y la expresión corporal para contar una mágica historia.
Gran Premio del X Festival Nacional de Teatro de Camagüey´04
Esta premiada y muy gustada puesta en escena fue presentada en Ciudad de La Habana, como parte del 19 Festival Internacional de Ballet de La Habana, los días 30 y 31 de octubre´04 en horarios de 10 am. y
5. pm. en la sede del Guiñol Nacional de Cuba, en el edificio Focsa.
Otras funciones realizadas el sábado 6 y domingo 7 de noviembre´04,
también a las 10 de la mañana y 5 de la tarde en la misma sede.
En el vestíbulo de ese recinto, Teatro de las Estaciones inauguró además la
Exposición Los títeres de Debussy, una retrospectiva de La
caja de los juguetes desde 1913 en París, hasta el 2003 en Cuba, pasando por
los montajes de Suiza, Italia, Francia y Cuba en 1964.
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Los niños pueden ser un jurado incuestionable, y el reconocimiento unánime y efusivo de ellos el mayor de los premios que obtenga una compañía, como es el caso de Teatro de Las Estaciones, que en sus funciones especiales en el Teatro Nacional de Guiñol, como parte del 19 Festival Internacional de Ballet de La Habana, recibieron aplausos en varias ocasiones en medio de la representación, y una verdadera ovación al final del bellísimo espectáculo. -Fotos: Pepe Murrieta- |
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UNA CAJA DE ILUSIONES (tomado del programa de mano)
Por Yamina Gibert
Amables espectadores:
¿En cuál de vuestras casas no existe
una caja de juguetes?. En todos los hogares y en todas las cajas hay música,
lágrimas, sueños y sonrisas. Si se guardan soldaditos, ellos jugarán a la guerra
y si tenemos muñecas, ellas nos mirarán exigiéndonos amor. Siempre tras ellas,
escondido allá en el fondo, estará el villano, el malvado que ansía ser el
partenaire principal de la comedia humana.
“Os ofrezco mi corazón”, pueden
declarar en el juego, a ustedes o a la mujer que aman, un Pierrot, un Arlequín,
un Petrushka o un Polichinela. Todos son juguetes célebres, títeres de antaño,
de tradición popular, ideados por la inspiración infantil de los adultos,
nacidos de esa relación ingenua entre lo humano y lo divino, entre un deseo y un
mito. Y es que lúdrica festiva, juegos, juguetes… y el teatro de títeres,
responden a la más vieja necesidad espiritual de los hombres.
Desde hace mucho tiempo, crear
repertorio lírico para muñecos fue anhelo fundamental de algunos autores y
regisseurs. Poetas, pintores y músicos, construyeron para los niños y para
familias enteras, fabulosas historias, ballets y singulares pantomimas. Ahí
están Coppelia y Cascanueces, haciendo prevalecer el concepto de la animación
más allá de la vida mecánica.
Así llegó una vez más la metáfora de
la vitalización humana, el reclamo de las hadas y del humanismo en un orden
protagónico.
Hoy la caja nuestra también se
convertirá en retablo y tal vez ustedes recuerden al Soldadito de Plomo y a la
Muñeca de Papel de Andersen. Se trata de otra representación de un guión moderno
de inicios del pasado siglo, será en una noche estrellada, cuando el ensueño nos
da otra oportunidad: La vida.