Roberto Blanco
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| Roberto Blanco, en septiembre del 2001 durante uno de los eventos teóricos del Festival Internacional de Teatro de La Habana celebrado ese año. -Foto: Pepe Murrieta- |
El gran actor y director teatral cubano Roberto Blanco falleció en La Habana el martes 24 de diciembre del 2002, a las 10 y 30 de la mañana, como consecuencia de una larga enfermedad.
El Premio Nacional de Teatro del año 2002, y Doctor Honoris Causa del Instituto Superior de Arte de La Habana en el mismo año, nació en La Habana el 23 de enero de 1936, por lo que tenía al morir 66 años.
Comenzó su vida en el teatro y la televisión como actor desde muy joven. Al triunfo de La Revolución se integró a diversos proyectos teatrales en Cuba, y son muy recordadas sus interpretaciones en Fuenteovejuna y Romeo y Julieta.
Su labor como director fue muy reconocida en Cuba y en el exterior, con títulos como María Antonia, De los días de la guerra, Yerma, Electra Garrigó, Dos viejos pánicos, y Mariana, entre otras.
Miembro de compañías como Teatro Estudio; fundador del Teatro de Ensayo Ocuje y de Teatro Irrumpe; también fue Asesor del Ministerio de Cultura, fundador de la UNEAC, y presidente del Comité Cubano del Instituto Internacional del Teatro.
Ostentaba la Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Alejo Carpentier y la Orden Félix Varela de Primer Grado.
Miembro de la Comisión de Carreras de Arte Teatral del Instituto Superior de Arte por más de 10 años, ejerció gran influencia entre los dramaturgos y artistas escénicos, como profesor de actuación.
Desde hace varios años era Director Artístico y General del Grupo Teatro Irrumpe, compañía con la cual hizo su último trabajo en la escena cubana: El perro del hortelano, de Lope de Vega, en abril del 2001 en el habanero Teatro Mella.
El cadáver de Roberto Blanco fue velado en la funeraria de Calzada y K de El Vedado. Sobre el ataúd se hallaba su libro de cabecera preferido: El nombre de la rosa, de Umberto Eco, que luego le fue situado entre sus manos.
Fue sepultado en el Cementerio de Colón, a las 10.30 de la mañana del día 25 de diciembre del 2003. El actor Tito Junco despidió el duelo. Minutos antes, una de sus preferidas y más cercanas actrices, Hilda Oates, leyó un poema de José Martí, toda vez que Roberto Blanco fue un declarado martiano.
Acompañaron el cadáver del gran teatrista, creadores de la escena, sus compañeros, alumnos, familiares, amigos, y artistas en general, así como funcionarios culturales, encabezados por el escritor y Ministro de Cultura Abel Prieto.
Como muestra de admiración, respeto y reconocimiento a su grandeza como creador, el pueblo habanero regaló intensos aplausos al paso del cortejo fúnebre, que no siguió la ruta habitual, sino que fue desviado hacia la calle Línea, donde se hizo una simbólica parada de honor frente al Teatro Mella, sede de muchos de los éxitos de uno de los más relevantes Directores de Escena de nuestro país.
-DESCANSE EN PAZ EL GRAN TEATRISTA CUBANO ROBERTO BLANCO-
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| Roberto Blanco la noche de enero del 2001, en que fue entregado el Premio Nacional de Teatro a Rosa Fornés y Mª de los A. Santana, en la Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana. -Fotos de Pepe Murrieta- |